Inicio con este artículo un nuevo blog en el que iré
contando cosas de Baloncesto, desde mi punto de vista, por supuesto, pero
tratando de analizar, en la medida de lo posible que me da ser un apasionado
del basket europeo, principalmente, tanto el desarrollo de la ACB como, en
ocasiones, la NBA, las selecciones femeninas –¡vivan nuestras chicas!- e
inferiores, y, sobre todo, la Selección Española de Baloncesto, un equipo con
mayúsculas, el mejor en Europa en el último decenio.
Y lo iniciamos viendo el porque de la decepción sufrida en
los cuartos de final de la Copa del Mundo de Baloncesto en España 2014, una
Copa que esperábamos disputarnos con el Combinado Estadounidense, pero en el
que caímos estrepitosamente en el cruce de cuartos de final con Francia, una
selección a la que una semana antes habíamos aplastado con 24 puntos de
diferencia, y la sensación, que considero real, de ser inmensamente superiores
a esta selección francesa.
En ese partido de grupos, Francia se esforzó intensamente,
complicándonos el primer tiempo, que acabó con 34-44 a nuestro favor tras un
tirón final de nuestros jugadores. Si Francia, dando el máximo, quedaba a diez
puntos nuestros al descanso, a veinticuatro al final, ¿Qué cambió pasada una
semana para que el resultado fuese radicalmente diferente?.
Ante todo, debemos fijarnos en los acontecimientos de los partidos
previos. En el partido de octavos de final, ante Senegal, una selección a una
distancia sideral de nuestro combinado, sufrimos en el rebote defensivo,
especialmente en el primer tiempo; ya nos había pasado en la preparación y en
algún primer tiempo a lo largo del torneo, ya que había equipos que nos
complicaban la vida cerrando las líneas de pase y defendiendo su rebote, y
atacando el nuestro. Las virtudes de España pasan por la velocidad de
movimientos de todos nuestros jugadores, pero especialmente del juego entre
pivots, donde los hermanos Gasol son los reyes. Cuando el contrario se cierra,
es necesario que nuestras alas revienten la defensa con tiros exteriores, con
alto acierto, obligando al defensor a abrirse lo suficiente para hacer fluir el
juego interior. En el rebote, debemos obtener bloqueos a los jugadores más
físicos exteriores, para evitar que vayan tres o cuatro al rebote de ataque, lo
que dificulta que nuestros pivots puedan garantizar el rebote defensivo.
En cualquier caso, parece claro que faltó concentración en
los jugadores, aunque creo que se produjeron muchos errores desde el banquillo
que de haber sido corregidos a tiempo, podrían habernos dado el pase.
LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE JUAN ANTONIO ORENGA: Y es que el
seleccionador español fue el principal responsable del descalabro de nuestra
Selección, no por las decisiones que tomo, que también, si no por aquellas que
no tomó. No es el único responsable, ya que los jugadores pecaron en exceso de
confianza en sus posibilidades, algo normal ante su superioridad ante todos los
rivales previos, donde habíamos visto partidazos (Brasil, Francia, la primera
parte ante Serbia, …) en donde apabullaban a los seleccionados contrarios, por
muy potentes que fuesen.
El
Primer Pecado
de Orenga fue la falta de
mentalización de sus jugadores. Es labor de todo buen
entrenador el mentalizar a sus jugadores para un choque de esta magnitud. No es
oro todo lo que reluce, y la superioridad real de España sobre Francia, jugando
a nuestro baloncesto, es la vista en la primera fase. Sin embargo, era obvio
que Francia propondría algo más, sobre todo intentar que no jugásemos a lo que
nos gusta, endurecer el encuentro y alargar las posesiones. La falta de
mentalización fue obvia con los primeros cinco minutos de partido, donde los
franceses se comieron a nuestros jugadores. No se preparó mentalmente a los
jugadores para el encuentro, no se les motivó convenientemente, y esto es algo
que, por muy bueno que seas, cuando el rival está más motivado que tú, coge ese
plus que cambia las opciones.
 |
| Cuando la derrota ya era segura |
El Segundo Pecado
es el no saber cortar un partido, el cambiar la alternativa del mismo usando
los tiempos muertos, y carecer de alternativas tácticas para romper el ritmo
del rival y meter a los nuestros en el ritmo requerido. Estos son fundamentos
básicos de un entrenador de baloncesto, y ya se vio que Orenga tenía problemas
con ellos en el pasado Europeo. Allí, con un equipo muy inferior al de la Copa
del Mundo, España trituró a sus rivales cuando conseguía desarrollar su juego,
pero perdió todos los partidos igualados. No se ha sabido manejar el tiempo de
partido, donde Collet le dio una lección en los cuartos de final a Orenga.
El uso de tiempos muertos en momentos clave es fundamental para cortar una
escapada o una reacción del rival. Francia lo usó a las mil maravillas, y
nosotros no fuimos capaces de sacarles rentabilidad. De hecho, es que no se
tomaron medidas cuando era necesario; los tiempos muertos siempre llegan tarde
o en momentos irrelevantes.
El Tercer Pecado
va con la convocatoria. Me pareció ideal la convocatoria con los invitados
Willy Hernangómez, Dani Díez, Pau Ribas, con Alex Abrines dentro de la misma…
Pero a lo largo de la preparación se vio que Abrines se lesionaba e iba a
llegar sin partidos ni apenas entrenamientos, y no se resolvió nada al
respecto. Se lesionó Felipe Reyes, y teniendo en cuenta lo que se contó con el
en los partidos del campeonato (9 minutos por partido, la mayoría minutos de la
basura) hubiese sido preferible haber llevado a Hernangómez, que es el futuro
de nuestro juego interior. Victor Claver, una vez más, perdió todas las
oportunidades que se le dieron durante la preparación en forma de minutos; no
aportó nada en ataque y poco en defensa. Con ello, fue poco más que un recambio
profundo en el banquillo (7 minutos por partido, la mayoría de la basura y
concentrado en un par de encuentros), cuando debía aportar vitalidad a nuestro
mayor déficit, el puesto de tres alto.
Creo que hay que tener cintura para cambiar las cosas dentro de una
convocatoria en el momento justo. Si tienes lesionados, hay chavales que llevas
como invitados que, dependiendo del rol que vaya a tener el lesionado, pueden
cumplir a la perfección la labor; y si no, puedes recurrir a esos veteranos que
no entraron en la convocatoria. Pero no hacer nada no es una opción.
El
Cuarto Pecado va con la
utilización de
Serge Ibaka. Fundamentales para el equipo son los hermanos
Gasol, pero a ellos se suma uno de los mejores pivots de la NBA, con grandes
capacidades defensivas y que ha desarrollado enormemente su juego de ataque en
la última temporada: Serge Ibaka. Me estuve fijando durante la preparación y
los primeros partidos que prácticamente sólo se buscaba a Ibaka bajo el aro o
al contraataque, pero me dio la sensación que no había sistemas preparados para
utilizar sus fuertes ofensivos, especialmente ese excelente tiro de 4-5 metros
que tanto daño ha hecho este año en la NBA.
Jugador
|
Minutos
|
Puntos
|
Rebotes
|
Asistencias
|
PxMin
|
RxMin
|
AxMin
|
Serge Ibaka
|
18,3
|
8
|
5,5
|
0,2
|
17,5
|
12,
|
0,4
|
Si vemos su estadística, observamos que es el tercer pivot
en minutos, pero que su aportación apenas llega a medio tiempo, lo que ha
incrementado los minutos y cansancio de los vitales Pau y Marc Gasol. Aunque ha
tenido dos o tres buenos encuentros, en los que la posibilidad de correr y sus
rebotes ofensivos le han permitido tener muy buenos números, la aportación (8
puntos/5,5 rebotes) se resiente ante la intermitencia de sus apariciones.
Personalmente creo que ha sido infrautilizado, principalmente al no existir, al
menos aparentemente, movimientos específicos que le alejasen del aro,
permitiéndole ese excelente tiro de media distancia. Los movimientos al poste
alto están preparados para Marc y Pau, y siempre buscando un pick & roll
muy efectivo, o el tiro si se comen los defensas la jugada. Pero cuando jugaba
Ibaka, el no ocupaba nunca esa posición, y se veía que no se le buscaba en esas
posiciones abiertas, perdiendo un factor de ataque importante.
Creo vital integrar a todos los jugadores, y especialmente a los que han de
aportarte cosas muy importantes, y Orenga ha fracasado en este caso y en el
próximo, si cabe más llamativo aun.
El
Quinto Pecado
ha sido la integración y uso de
José Manuel Calderón, a mi modo de ver uno de
los mejores bases que hay en Europa y en la NBA.
Nadie como el entrenador para saber el estado de sus jugadores, pero en el caso
de Calde, que venía de disputar muchos minutos en Dallas, y de jugar mucho de
escolta, con un alto porcentaje de triple, su supuesta dualidad no le han
valido muchos minutos, si no más bien al contrario.
Jugador
|
Minutos
|
Puntos
|
Rebotes
|
Asistencias
|
PxMin
|
RxMin
|
AxMin
|
José Manuel Calderón
|
14,9
|
4,9
|
1,4
|
0,7
|
13,2
|
3,8
|
1,9
|
Con menos de 15 minutos por partido, la inmensa mayoría
relegados al puesto de escolta, donde se pierden sus principales cualidades, su
aportación ha sido bajísima. Inició la preparación y el torneo sin adaptarse a
su rol de escolta o base de acompañamiento, con un bajo porcentaje de tiro. No
jugó ni un minuto de base en solitario hasta el partido con Serbia, donde
disfrutó de muy buenos minutos.
Pero lo más sangrante es que en el partido que nos eliminó, contra Francia, no
disfrutó de un solo minuto de base, cuando Ricky y Sergio naufragaban en
mantener la frialdad del equipo, en leer el encuentro y distribuir de la mejor
forma a sus compañeros. Desperdiciar una fuerza tan importante, como tener a
“Mr. Catering” y no usarlo, es un pecado mayor.
El
Sexto Pecado
viene de un hecho singular, ocurrido durante el
partido contra Serbia. Y es
algo que demuestra que el entrenador anda un tanto “despistado” a la hora de
hacer su labor, a mi modo de ver. España había realizado un partidazo,
especialmente en la primera parte y comienzo de la segunda, dominando a Serbia
de 23 puntos de diferencia. En ese instante, los jugadores parecieron
relajarse, dejarse ir, ante la poca transcendencia del choque.
Un entrenador puede modular su equipo, dándoles minutos a los jugadores menos
importantes, pero es importante el emplear las sinergias positivas del equipo,
para que estos jugadores “secundarios” aprovechen la inercia, se motiven y
continúen la labor del equipo inicial. Los cambios, como casi siempre a lo
largo del Campeonato, vinieron a destiempo, cuando los jugadores titulares
habían comenzado a irse del partido, resuelto e irrelevante, salvo para la
moral del equipo.
A la sazón, el efecto no pudo ser más negativo; Serbia (brillante
semifinalista; permitidme guardarme mis opiniones en cuanto a su labor como
finalista) reaccionó porque España (o nuestro seleccionador) le dejó. Se metió
en el encuentro, aunque la distancia era demasiado grande… Y se metió con
carácter, algo que pareció faltarles a los nuestros, que, levemente, comenzaron
la cuesta abajo. El resultado, sin ser muy escandaloso, siete abajo en los
últimos 15 minutos, muestra esta tendencia, que además quedó remarcada cuando,
a falta de veinte segundos para acabar, Orenga protestó a los árbitros
airadamente una falta (innecesario, a destiempo y fuera de lugar) lo que fue usado
hábilmente por su rival, Sasha Djordjevic, para provocar su expulsión. Este
hecho, aparentemente menor, fue un revulsivo, como se vio en los cruces, para
un equipo que paso sin pena ni gloria por la Fase de Grupos. Una explosión de
carácter que hizo reaccionar a sus jugadores.
Orenga nunca supo motivar a los suyos, e involuntariamente, permitió la
motivación de los contrarios.
 |
| Los franceses celebran la victoria |
Y finalmente, el Séptimo
pecado. Es un pecado táctico, técnico y de planificación del equipo.
Jugador
|
Minutos
|
Puntos
|
Rebotes
|
Asistencias
|
PxMin
|
RxMin
|
AxMin
|
Pau Gasol
|
26,6
|
20
|
5,9
|
1,4
|
30,1
|
8,9
|
2,1
|
Felipe Reyes
|
9,4
|
3,8
|
3,8
|
0,8
|
16,2
|
16,2
|
3,4
|
Víctor Claver
|
6,8
|
2,3
|
1,5
|
0,2
|
13,5
|
8,8
|
1,2
|
Marc Gasol
|
26,9
|
10,1
|
6,3
|
2,1
|
15
|
9,4
|
3,1
|
Serge Ibaka
|
18,3
|
8
|
5,5
|
0,2
|
17,5
|
12,
|
0,4
|
Primero, vamos por la Planificación. Como vemos en la tabla
superior, los Hermanos Gasol acumularon minutos, incluso los menos
transcendentes, agotándolos en algunos partidos. Mientras, nuestros pivots del
banco acumulaban pocos o muy pocos minutos, desaprovechando su enorme
potencial, como ya vimos con Ibaka, o sus magníficas cualidades, como es el
caso de Felipe Reyes. Estudio aparte merece Felipe Reyes… Que el máximo
reboteador histórico de la ACB disfrute de menos de 10 minutos por partido,
teniendo en cuenta que los Gasol están en 27, y teniendo en cuenta que los
partidos de fase se han ganado todos por grandes diferencias, es algo, al
menos, sorprendente.
Y más sorprendente, si cabe, es que en el partido decisivo, cuando los
franceses nos comían la tostada en el rebote (50/28), Felipe Reyes, sin lesión
conocida, no jugase ni un solo minuto.
La planificación de minutos, desde el exterior, se ve muy deficiente. En la
tabla e incluido a Víctor Claver, ya que sus minutos se emplean principalmente
en el puesto de cuatro.
Segundo, desde el punto de vista técnico. Orenga ha pecado
en los momentos decisivos de indolencia en el cambio, de cintura para modificar
el equipo según pedía el partido. Cierto es que la mayoría de los partidos se
ganaban por paliza, pero aunque las cosas vayan bien es necesario el dar aire
al equipo, de equilibrar los minutos, de parar el partido en ocasiones para
aclarar ideas o, incluso mejor, felicitar a los chicos y darles más motivos
para continuar ese camino. Técnicamente se ha fracasado, ya que cuando falla la
autogestión de los jugadores, debe estar un gran técnico detrás que aporte su
grano de arena al éxito.
Y tercero, táctico. Si nos centramos en POR QUE PERDIMOS el
partido ante un rival inferior, como es la Francia actual, la respuesta hay que
buscarla también en la táctica empleada por unos y otros. Lejos del ardor, la
motivación y las ganas mostradas por los jugadores franceses, su estrategia se
basó en alargar las posesiones, cargar el rebote ofensivo y defensivo, y
defender los movimientos clásicos al poste alto, impidiendo la circulación
correcta del balón. España, sin un faro que le guiase desde el banquillo, no
tuvo respuesta táctica a estas alternativas.
Nuestros jugadores exteriores, acostumbrados a salir rápidamente con la
tranquilidad de que el rebote está garantizado, no cerraban correctamente a los
superiores físicamente aleros franceses, que cargaban una y otra vez el rebote.
No pudiendo garantizar el rebote de defensa, y menos el de ataque, no aplicamos
defensa zonal, para guarnecer a nuestros pivots y cerrar las vías de acceso, ni
se aplicaron cambios que pudiesen invertir la sangría en el rebote.
Al no tener preparadas jugadas alternativas a los “cuernos”, con pivot al poste
alto y otro al bajo, para que el alto bloquease, distribuyese o atacase el aro,
el juego, bien defendido, se volvió obtuso, opaco para los nuestros. Los tiros
se realizaban al límite de la posesión y en posiciones malas, por lo que el
acierto se resintió… es la mejor explicación a ese paupérrimo 2/22 en
lanzamiento triple.
España, privada de sus mejores armas, rebote y circulación de balón, fue
incapaz de remar contracorriente, de imponerse en los puntos donde es más
fuerte, de contraatacar y de anotar. 52 puntos son los que se han logrado en
algunos primeros tiempos, y los que logramos en todo el partido contra Francia.
No anotar, no circular, fue minando la moral de los nuestros, que acabaron
defendiendo mal, nuestra otra seña de identidad. Ricky, incapaz de robar un
balón, de dar una asistencia; el Chacho negado en todas las facetas; Marc
desesperado, Pau recibiendo como una estera; con los aleros intentando dar la
cara en inferioridad, restados a pesar de guiar (Navarro) las anotaciones
exteriores… Un desastre completo, en que Vincent Collet nos dio una lección
táctica y técnica.
Consecuencia clara de estos pecados es que España resultase
eliminada. No obstante, la prensa y público en general tendemos a criticar por
un resultado, por una situación concreta… Es lo que la mayoría de los analistas
están haciendo.
Prefiero, por tanto, y como habéis leído, en una actuación global, donde las
deficiencias que se veían, salieron a la luz en un hecho puntual, pero se
arrastraban desde el comienzo de la Gira ÑBA.
Aun así, y en la seguridad que le debería costar el puesto (y
le costará) a José Antonio Orenga y sus ayudantes, no debemos olvidar que
estamos ante un GRAN EQUIPO, que nos ha dado y dará muchas alegrías, y que
todos a los que nos gusta el baloncesto estemos deseando que llegue cada verano
para poder disfrutar de estos maravillosos jugadores, de nuestra ÑBA que tantos
grandes días nos está dando.
Así que ¡ANIMO!, a por el futuro.
P. D. A modo de información, y ya que he usado parte de
ellas para defender mis teorías a lo largo del texto, os cuelgo a continuación
las estadísticas publicadas la pasada semana por ACB.com. Los tres valores
finales corresponden a los Puntos, Rebotes y Asistencias calculados en
progresión si hubiesen jugado los cuarenta minutos.
Estadísticas por
minuto
Jugador
|
Minutos
|
Puntos
|
Rebotes
|
Asistencias
|
PxMin
|
RxMin
|
AxMin
|
Pau Gasol
|
26,6
|
20
|
5,9
|
1,4
|
30,1
|
8,9
|
2,1
|
Rudy Fernández
|
21,7
|
8,6
|
2,3
|
2,6
|
15,9
|
4,2
|
4,8
|
Sergio Rodríguez
|
14,6
|
4,4
|
1,4
|
1,7
|
12,1
|
3,8
|
4,7
|
Juan Carlos Navarro
|
22
|
10
|
1,9
|
2,4
|
18,2
|
3,5
|
4,4
|
José Manuel Calderón
|
14,9
|
4,9
|
1,4
|
0,7
|
13,2
|
3,8
|
1,9
|
Felipe Reyes
|
9,4
|
3,8
|
3,8
|
0,8
|
16,2
|
16,2
|
3,4
|
Víctor Claver
|
6,8
|
2,3
|
1,5
|
0,2
|
13,5
|
8,8
|
1,2
|
Ricky Rubio
|
20,9
|
5,4
|
4,4
|
5,1
|
10,3
|
8,4
|
9,8
|
Sergio Llull
|
20,4
|
5,6
|
1,6
|
1
|
11
|
3,1
|
2
|
Marc Gasol
|
26,9
|
10,1
|
6,3
|
2,1
|
15
|
9,4
|
3,1
|
Serge Ibaka
|
18,3
|
8
|
5,5
|
0,2
|
17,5
|
12,
|
0,4
|
Álex Abrines
|
5
|
2,8
|
0,3
|
0
|
22,4
|
2,4
|
0
|